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Cabalgata en la Frontera – Amalia de Figueredo

Hundid los cascos tierra más y más
porque ya no es posible
Oh, no pidáis porque la vida
oh, no calléis donde el pájaro desgrane
su canto en la mazorca
Oh, no habléis, es tal vez mejor.
¡Adelante el duro casco trepidante!
(rozadlos y pronto ya se mueren).
Adelante en la dentada la segura espuela
¿es que no es posible dar en prenda
las horas que os quedan?
Cabalgad cabalgad en este imperio
de crestas y bajíos que no mienten.
Pero ¿es que vamos a tientas, ciegos?
Ah no, no, azuzad las herraduras
andad andad, cuanto lo irresistible
lo más lo más ardiente del camino
más allá del límite.
(Tarda, una paloma sola solitaria
picotea «su pu pu de sabia enamorada»).
Ciudad, cabalgad, desde el ojo probatorio
al ijar inconsciente.
Marchad hacia
sublevad la asamblea de las olas
aspumosas desbocadas, desaforadas
que tientan en luzbélicos relinchos
bajo el huracán que…
Descuidad la espina
ojead el mundo contradictorio y múltiple.
…Polvorienta va la luz
como la mujer fuerte
que lleva en ancas su cántaro.
Polvorienta heroica va y
ya no cabe más la ola
en su mar de peregrina.
Los ojos no le duelen ¿le duelen?
El oído no calla las menudas
ni las grandes pesas
de la desventurada llave.
El bosque adelanta no usadas formas.
Puedes ¿no puedes? Ah, ferocidad
de lo increíble.
Adelante adelante cabalgad ¡Oh duro jinete!
que segregas los minutos
como la leve espiral de una saga.
… Dejad atrás el apacible pasto
la luna cóncava del cardenal sin rojos,
mojad los cascos
hundidlos en el agua
sostenedlos en el viento
juzgadlos en el fuego
trizadlos en la tierra
como en un tribunal abierto.
Oh, no es posible hipotecar la hora
que os sangra en el costado!
Adelante adelante palafrén,
defendido galope probado guerrero
y tu, mujer ardiente y ciega
heroica
enfrentando la robante
cabalgando cabalgando heroica
entre dos nadas,
enajenada flor sin memoria
de la primavera
pisoteo de la cizaña
sombra, sombría, sombra
Amalia de Figueredo

Publicado en Revista Letras Nº 6 1996 – 1997

Batalla de Carpintería – Blanca Luz Brum

Fue al final de las lanzas de Artigas
Cuando el año ochocientos corría
Que nacieron en nuestras cuchillas
Las divisas de Carpintería.
Sobre un campo de pastos extensos
Sin sembrados ni ganaderías
Estallaba una aurora de gauchos
Y entre lanzas la patria surgía
Fue en aquellos cielos de la patria
Que las lanzas de punta acerada
Arrancaron del ceibo uruguayo
El fervor de la flor colorada.
Entre aquellos tropeles de machos
Que llenaban de hazañas la tierra
Se midieron los gauchos de Oribe
Con los gauchos de Frutos Rivera
En una mañana de Setiembre
De mil ochocientos treinta y seis
Se voltearon los ponchos feroces
Por el lado que iban a pelear.
Entre el blanco y el rojo eligieron
Los colores que habían de quedar
Para siempre luchando en el pecho
Las pasiones del pueblo Oriental
¿Quién pretendía el coraje en los puños?
¿Quién llevaba las riendas triunfales?
En el aire flotaba la magia
De las grandes mañanas rurales
Y los gauchos iban y venían
Con una costumbre de pelear.
Si las huestes de Oribe eran bravas
Las de Frutos Rivera eran más.
Y el valor de estos hombres tenía
Una recia y profunda unidad
En sus pechos oscuros nacía
Un anhelo de patria tenaz
Se inclinaron las luces del monte
Entre filos de pajas doradas
Cuando el campo no tuvo más música
Que el ruidaje de las estocadas
En las líneas de Carpintería
Cuando el bosque de lanzas pasaba
Con un ¡Viva Rivera! Los gauchos
Empuñaron la flor colorada.
Se quejaban los pechos granates
De las lanzas de puntas violentas
Con el ir y venir de los hombres
Se grabó un arabesco en la tierra.
Se llenaron de sangre los pozos
Y de sangre cachimbas y arroyos
Con la sed que los gauchos tenían
Se bebían la luz de los ojos.
Blanca Luz Brum
(Extraído del libro Cancionero a “Don Frutos Rivera”
editado en el año 1944 en Montevideo)

Publicado en Revista Letras Nº 6 1996 – 1997

¿Qué cosa es el tiempo? – Roberto Villalba

San Agustín
¿Y tú maestro de la fe lo preguntas?
¿Qué simulacro, que instante nos
enfrenta a la muerte?
¿Qué infinitud perdura en la cuna
del amor del hombre?
Todos somos actores del teatro del tiempo
¿Cómo visualizar a Dios entre tanta simbología
que atrapa los ojos y los sentidos?
¿Qué lógica tiene el tiempo?
¿Qué intangible marea nos reclama la sangre
y nos eleva el alma?
Todos somos actores del teatro del tiempo
Roberto Villalba

Instante – Ernesto Bustamante

Heredero gris de la nostalgia
un cataclismo de tu suerte
te hizo propietario de todas las estrellas
mas nunca
nunca pudiste recobrar
los tesoros que guardaba tu memoria
la acepción de la palabra amor
el hueco sonido de tu nombre
el dialogo con tu propia vida

.

No entendiste la misión
que algún desconocido ángel
encomiendo a tus pasos
sólo te resignaste
al impulso vital de tus latidos
y abandonaste tu carne
din compromiso ni norte
al duro laberinto de las calles.

.

Hoy encontré tu gesto
sonriéndole a tu mansa demencia
mientras tu boca de poeta
sin tinta ni escuela
hilvanaba un canto a la nada.
Tu mirada vacía se levanto en el aire
tropezando con la mía
atine a balancear mi mano.
casi sin sentido
sin respuesta
tu geografía humana se transformó en mi mente
y supe en ese instante
que estaba saludando a la tristeza.

 

Ernesto Bustamante
Segundo Premio en Poesía 1996

Dia I el Tropiezo – Maria Alejandra Lemes

Hay días en que odio
a los que aportan
para mi frío,
mi náusea, mi desplume,
el esguince de mi ala

.

Hay días en que lamento
ser así,
no tan mala;
tener el rostro serio
y comprensiva el alma;
permitir tantas cosas,
no enojarme por nada
(por casi nada, digo)

.

Hay días que quisiera
que la Dama Ciega,
la de la venda en los ojos,
la balanza en la espalda,
me diera de beber,
me hiciera sonreir
para siempre
María Alejandra Lemes
Primer Premio de Poesía 1996

Soy Yo mismo – Alberto Vaccaro

En un mundo paralelo
Soy yo mismo,
Sin ataduras
Amo sin censura,
Corro sin caminos.
Soy yo mismo
Sin escenario
Para representar
En estudiado acto
Mi rol social.
Soy yo mismo
Y digo lo que pienso,
Sin diplomacia.
Hago lo que siento
Sin resignarme.
Miro sin rubores
Donde quiero
Y si quiero callo
Sin más explicaciones.
En un mundo paralelo
No hay dolores
Ni problemas
Solo el Mundo
Y mi presencia
Simplemente buena
Soy yo mismo…
No sé si es un sueño
Pero se que es lindo,
Y a veces vuelo
Por su cielo limpio
Para escribir
Sin reglas estas palabras sueltas
Alberto Vaccaro (1996)

Publicado en Revista Letras Nº 6

Reflexión sobre la historia y su significado cultural

Todo pueblo tiene su historia y esta a su vez compone una parte de la vida cultural del mismo. Pero tener una historia no quiere decir conocerla. Hace un tiempo atrás, empecé a preguntarme cuánto sabía yo mismo de las raíces de esta localidad, del impacto de diversos sucesos que a nivel nacional e internacional marcaron una época y como eso repercutió en la vida local de quienes en ese momento vivían aquí. Y al cuestionarlo (invito a que el lector también se tome el trabajo de hacerlo), me di cuenta de lo poco que conocía de mi ciudad.

Reflexión sobre la historia y su significado cultural

Estamos rodeados de instituciones, construcciones edilicias, personas con memorias de incalculable valor histórico y todo está allí, como pidiendo bajito la pregunta de los curiosos y como sembrando la intriga de quienes aún no se han puesto a pensar quienes somos y como llegamos hasta aquí.

No quiero dejar de reconocer los enormes y valiosísimos trabajos de investigación que seriamente han realizado algunos vecinos de Pan de Azúcar, dejando un aporte fundamental para quienes queremos valorizar nuestra historia local. Tampoco sería justo si no menciono a los incansables esfuerzos que Amigos del Patrimonio han llevado adelante desde hace muchos años en la misma dirección.

Pero todo esto es aún muy poco si pensamos en las dimensiones de lo que significa cimentar una historia local. Quizás hasta el momento tenemos algunas interpretaciones y visiones en conjunto de la historia de Pan de Azúcar, pero si queremos saber de que forma fueron aplicadas, vividas, sentidas, las reformas de carácter social durante el período batllista en nuestra ciudad, nos vamos a encontrar con un serio problema y es que todavía no hay nada publicado sobre ello y desconozco si hay alguna investigación o no editada al respecto.

Manos – Wilma Pereira de Vaccaro

Mis manos no podrán
volver a ser aquellas
porque les falta gracia
y les sobran inviernos
.
Como dos concertistas
en el mismo teclado,
la red de nuestras vidas
cuatro manos trenzaron.
.
Hoy las mías van solas
y en la noche se extienden
como buscando sombras
de otras manos que tiemblan.
.
Antes, la piel sedosa
propiciaba las caricias
alas de mariposa
meciéndose en la brisa
.
Mis manos y tus manos
con aire de promesa
eran manos de amantes
girando con tibieza.
.
Quiero pensar en ellas
cuando jóvenes eran
cuando sabían a besos
a canción y a luceros
Wilma Pereira de Vaccaro

Incertidumbre – Mariana Lazo

Mirando el horizonte
fundiéndose el azul del firmamento
y el rojo resplandor del astro rey
quedé prendida del silencio
en que la luna decide florecer.
La negra noche, oscura
empapada de misterio
que a escondidas me logro zambullir,
perdida en la incógnita del tiempo…
pasado, presente, futuro
ayer, hoy, mañana,
¿habrá fin?
Mariana Lazo

Luz de Enero – Loreley Lazo

Yo te nací semilla de poeta enero,
mi perfil de mujer te duele en el costado,
voy a buscar el canto que no te he regalado
en el brocal del aire cascado y sonajero…
.
El verde del paisaje me inauguró los ojos
encaramada al viento, equipaje sin peso
voy a pedirle al tiempo que marque mi regreso
por el clavel del aire, entre mis labios rojos…
.
Pueblo de casas blancas y de celeste sierra,
calles por las que siento que mi padre aparece,
ya ves que no me he ido enero y me parece,
que un abrazo gigante sobre tu sol me encierra.
.
Si estás donde aún apuro sueños que a veces pierdo
hundidos en las trenzas doradas de una niña,
enero me parece que gusto por tu viña
el vino con el que el alma se prende del recuerdo…
.
Yo te nací semilla de poeta enero,
verano con muñecas de piel de mariposa, 
te crecen por los ojos de sal de una mocosa
los versos que por siempre reclamarás primero…
Loreley Lazo