Inicio Blog Página 161

Reflexión sobre la historia y su significado cultural

Todo pueblo tiene su historia y esta a su vez compone una parte de la vida cultural del mismo. Pero tener una historia no quiere decir conocerla. Hace un tiempo atrás, empecé a preguntarme cuánto sabía yo mismo de las raíces de esta localidad, del impacto de diversos sucesos que a nivel nacional e internacional marcaron una época y como eso repercutió en la vida local de quienes en ese momento vivían aquí. Y al cuestionarlo (invito a que el lector también se tome el trabajo de hacerlo), me di cuenta de lo poco que conocía de mi ciudad.

Reflexión sobre la historia y su significado cultural

Estamos rodeados de instituciones, construcciones edilicias, personas con memorias de incalculable valor histórico y todo está allí, como pidiendo bajito la pregunta de los curiosos y como sembrando la intriga de quienes aún no se han puesto a pensar quienes somos y como llegamos hasta aquí.

No quiero dejar de reconocer los enormes y valiosísimos trabajos de investigación que seriamente han realizado algunos vecinos de Pan de Azúcar, dejando un aporte fundamental para quienes queremos valorizar nuestra historia local. Tampoco sería justo si no menciono a los incansables esfuerzos que Amigos del Patrimonio han llevado adelante desde hace muchos años en la misma dirección.

Pero todo esto es aún muy poco si pensamos en las dimensiones de lo que significa cimentar una historia local. Quizás hasta el momento tenemos algunas interpretaciones y visiones en conjunto de la historia de Pan de Azúcar, pero si queremos saber de que forma fueron aplicadas, vividas, sentidas, las reformas de carácter social durante el período batllista en nuestra ciudad, nos vamos a encontrar con un serio problema y es que todavía no hay nada publicado sobre ello y desconozco si hay alguna investigación o no editada al respecto.

Manos – Wilma Pereira de Vaccaro

Mis manos no podrán
volver a ser aquellas
porque les falta gracia
y les sobran inviernos
.
Como dos concertistas
en el mismo teclado,
la red de nuestras vidas
cuatro manos trenzaron.
.
Hoy las mías van solas
y en la noche se extienden
como buscando sombras
de otras manos que tiemblan.
.
Antes, la piel sedosa
propiciaba las caricias
alas de mariposa
meciéndose en la brisa
.
Mis manos y tus manos
con aire de promesa
eran manos de amantes
girando con tibieza.
.
Quiero pensar en ellas
cuando jóvenes eran
cuando sabían a besos
a canción y a luceros
Wilma Pereira de Vaccaro

Incertidumbre – Mariana Lazo

Mirando el horizonte
fundiéndose el azul del firmamento
y el rojo resplandor del astro rey
quedé prendida del silencio
en que la luna decide florecer.
La negra noche, oscura
empapada de misterio
que a escondidas me logro zambullir,
perdida en la incógnita del tiempo…
pasado, presente, futuro
ayer, hoy, mañana,
¿habrá fin?
Mariana Lazo

Luz de Enero – Loreley Lazo

Yo te nací semilla de poeta enero,
mi perfil de mujer te duele en el costado,
voy a buscar el canto que no te he regalado
en el brocal del aire cascado y sonajero…
.
El verde del paisaje me inauguró los ojos
encaramada al viento, equipaje sin peso
voy a pedirle al tiempo que marque mi regreso
por el clavel del aire, entre mis labios rojos…
.
Pueblo de casas blancas y de celeste sierra,
calles por las que siento que mi padre aparece,
ya ves que no me he ido enero y me parece,
que un abrazo gigante sobre tu sol me encierra.
.
Si estás donde aún apuro sueños que a veces pierdo
hundidos en las trenzas doradas de una niña,
enero me parece que gusto por tu viña
el vino con el que el alma se prende del recuerdo…
.
Yo te nací semilla de poeta enero,
verano con muñecas de piel de mariposa, 
te crecen por los ojos de sal de una mocosa
los versos que por siempre reclamarás primero…
Loreley Lazo

Poema II – Alberto Vaccaro

Los colores intensos me asombran, dan placer a mis ojos, tonifican los sentidos… pero son los grises más pálidos la inspiración de mi poesía.
Son los grises apagados y tristes, los que se convierten en rima, los que descubren marcas en mi alma, los que hacen bajar por mi mano, los sentimientos al papel.
El rojo más fuerte despierta emociones, el azul profundo me invade y alumbra, el verde habla maravillas de la vida… el amarillo trae mensajes del sol radiante y las hojas otoñales… pero es el gris, más pobre, más monótono, lánguido y deslucido, la fuente interminable para mi sed, para mis letras… y en él imágenes que ignoraba, pensamientos desconocidos, motivos que asumo pero no advertía.
Sin detalles rutilantes, es el gris de azogue, que refleja lo que los ojos no ven
Alberto Vaccaro

Poema I – Alberto Vaccaro

Salí un instante a mirar el cielo
y me atrapó la noche poblada de recuerdos…
Me atrapó el rocío,
y las estrellas olvidadas en el vidrio.
Era un espejo, una carretera, una fuente
un sueño tan real como inconsciente.
Me atrapó la oscuridad azul,
el bosque, el auto, la Cruz del Sur.
Me atrapó la noche
la niebla que envuelve los faroles
la magia de todo lo prohibido,
la madrugada mojada de rocío
Alberto Vaccaro

Homenaje – Wilma Pereira de Vaccaro

Tu, Juana la rica de sueños y de amores
de oscuros cabellos y agrestes aromas
tu, la Juana nuestra, que alabó el rocío
le cantó a la tierra, al árbol y al río
¡Qué fresco tu verso todo primavera!
pleno de esperanzas tu rico rimero.
Tu la joven clara, de andar peregrino
De dedos con rosas, de higueras y trinos.
princesa de un día glamoroso y fasto
senda de violetas, trompetas en alto,
Tú, Juana la hermosa, tú, la más florida
la que sólo loas regaló a la vida.
Juana la de América, Juana la colmada
y Juana la sola, la casi olvidada…
Juana, luz y sombras, para ti mi canto,
dama de las letras, de estrellas tu manto
Wilma Pereira de Vaccaro

La vieja barca – Aida Acosta Schiavone

«Es un hito recordar cosa que no se quiere olvidar»
Llegó a la madurez sus arterias
sin haber navegado grandes ríos
ni vivido grandes bajantes de mareas
«Sobre montañas de luna» con sigilo
transmigra la paz de su destino
y «hasta el valle de las sombras llega»
En el espacio libre de artificios
es un cuadro marino su sencilla belleza.
.
El paisaje de mar que ha recorrido
refleja su imagen e interpreta
recuerdos como páginas de un libro
que se prolongan en la naturaleza.
Los remos gastados nos regresan
de una llanura de agua el sonido
y su aspecto de vieja fortaleza
retiene el sol y vive a su abrigo.
.
Jornada de mar, ecos de un vestigio
cuyo presente es pasado de destrezas.
Envuélvela el silencio como un silo,
la respetan pescadores de experiencia
que vibran cargados de leyenda
al tirar las redes celebrando un rito.
.
Con la cadencia del vaivén del agua
inacabable ha de ser su estela
aleteante y curtida pero sin filo
porque el agua es parte de la barca
e inmanente brazal de la madera
Aida Acosta Schiavone

Mi maestro de vida – Nilda Gedimi

El autor de mis días
marcándome una senda
quitándome piedras del camino
construyendo en soledad mi infancia
de la mejor manera que entendía.
No siempre justo
equivocando el método de a ratos
pero poniendo el corazón en todo
y el tiempo me enseño que solo era
irremediablemente un ser humano.
Mi maestro de vida
sonrisa, calidez, ternura, llanto.
una palabra, un reto, silencios, un abrazo
a pesar de la ausencia hoy abrigo una esperanza
la de volver a estar juntos algún día.
Nilda Gedimi

Simplemente una luz – María Teresa Ferreira

Deambulando de ventana en ventana
de una a otra, hacia la puerta,
todas las noches, enfrenta su llorosa vista.
Lo hace, esperando ver asomar
desde la empedrada altura del cerro,
más acá, del mar escondido, más abajo
del cielo, los zancos iluminados
del gigante, que linterna en mano
cual luciérnagas, bailoteando
en la oscuridad, iluminan,
sin saberlo y sin ser ese su propósito
una silenciosa y solitaria vida.
Lejana compañía junto a la cruz,
la que soporta calladamente
su propio decaimiento, pero
desparramando esperanza,
cual la luz, que le pinta color
en las sombras actuales.
Sombras, que intentan postrar
a una y otra despiadadamente.
María Teresa Ferreira