Empresas repiensan el uso de la inteligencia artificial: señales de retroceso

En la primera mitad de esta década, la inteligencia artificial ha sido presentada por grandes empresas como una tecnología transformadora e inevitable, y se mantiene el consenso de que esta herramienta llegó para quedarse. En el discurso empresarial, predominan las nociones de que la IA contribuirá a una mayor productividad, a la automatización y a una menor dependencia de trabajadores humanos.

No obstante, en los últimos seis días, tres compañías globales de diferentes sectores han comenzado a mostrar indicios de reconsideración respecto a las ideas que se promovieron con fuerza en años anteriores.

Uber, Starbucks y Microsoft se han visto involucradas en decisiones que apuntan a un mismo objetivo: reevaluar el costo real de implementar la inteligencia artificial a gran escala y los resultados concretos que se obtienen a cambio.

El primer caso involucra a Starbucks. Según una investigación de Reuters publicada el jueves pasado, la cadena decidió eliminar en toda América del Norte una herramienta de IA destinada a automatizar el conteo de inventario en sus cafeterías. Este sistema empleaba cámaras, sensores y tecnología LIDAR, que mide distancias y detecta objetos mediante pulsos de láser, para identificar productos como leche y jarabe. Sin embargo, con el tiempo, la herramienta acumuló errores, como confundir artículos similares y omitir productos, lo que generó problemas en el control de stock.

Esta iniciativa fue implementada a gran escala en septiembre de 2025 como parte del plan de modernización de su CEO, Brian Niccol. Nueve meses después, Starbucks decidió eliminarla y regresar al conteo manual, una decisión celebrada por algunos empleados, según el medio citado.

El segundo caso involucra a Microsoft, una de las compañías que más ha apostado por la inteligencia artificial. De acuerdo con People Matters, tras una larga campaña de integración de IA, incluso en Xbox, decidieron cancelar esta implementación y revocar licencias internas de Claude Code, debido a un “uso intensivo” por parte de los ingenieros de la empresa. Esta medida, motivada por el aumento de costos, afecta a equipos relacionados con Windows, Outlook, Teams y Microsoft 365, cuyas áreas deberán migrar a GitHub Copilot CLI, una herramienta desarrollada por la propia compañía.

Finalmente, el tercer episodio se relaciona con Uber. Según informó The Verge el martes, Andrew MacDonald, presidente y director operativo de la empresa, admitió esta semana que el crecimiento de gastos en herramientas de inteligencia artificial se ha vuelto “más difícil de justificar”, ya que no existe una relación clara entre el uso masivo de modelos y mejoras concretas para los usuarios.

Uber había intensificado el uso de Claude Code y, al mismo tiempo, reducido la contratación de personal humano para compensar el aumento en la inversión tecnológica. Sin embargo, han surgido dudas internas sobre el retorno real de ese gasto. “Es muy difícil trazar una línea directa” entre el uso de IA y una mayor producción de funciones útiles, afirmó MacDonald.

A pesar de que ninguna de las tres empresas ha abandonado por completo sus proyectos de inteligencia artificial ni ha dejado de invertir en este sector, estos episodios han marcado las primeras dudas visibles sobre la sustentabilidad económica y la efectividad real de la IA en el trabajo cotidiano, algo que hasta hace poco no se mencionaba en el discurso corporativo.

Con información de Montevideo Portal

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