Durante los primeros meses de 2026, se ha registrado un aumento sin precedentes en la instalación de baterías en los hogares de Estados Unidos, impulsado por el alza en las tarifas eléctricas y los incentivos ofrecidos por las autoridades estatales. Este dato fue proporcionado por la Administración de Información Energética (EIA), que reportó que en el primer trimestre se instalaron 673 megavatios de almacenamiento residencial, alcanzando así la cifra más alta hasta la fecha.
Según la información divulgada por Bloomberg News, este fenómeno se concentra principalmente en aquellos estados donde el costo de la electricidad es más elevado y donde los gobiernos locales han implementado políticas para promover la adopción de tecnologías de almacenamiento. California y Hawái se destacan en este ámbito, aunque también se han observado incrementos significativos en Texas y Arizona. En California, por ejemplo, se ofrecen tarifas más atractivas a quienes exportan energía a la red después del atardecer. Por su parte, Hawái retribuye con 400 dólares por cada kilovatio de almacenamiento que un hogar instale.
La lógica detrás de este movimiento es clara: los propietarios de paneles solares en sus techos pueden almacenar la energía generada durante el día para utilizarla en la noche, reduciendo así su dependencia de la red eléctrica. Además, si cuentan con un sistema inteligente de gestión, pueden cargar la batería en momentos de tarifas más bajas y utilizarla cuando los precios son más altos, como ocurre durante las horas pico.
La EIA también informó que el costo promedio de la electricidad residencial en Estados Unidos aumentó más de un 7 por ciento en abril de 2026 en comparación con el mismo mes del año anterior, lo cual refuerza el incentivo económico para optar por la instalación de baterías.
No obstante, el auge en la adopción de baterías se produce en un contexto de disminución en la instalación de paneles solares. Esto se debe a decisiones políticas: la administración Trump y el Congreso republicano eliminaron el crédito fiscal federal del 30 por ciento para la energía solar residencial mediante la conocida «One Big Beautiful Bill». Sin embargo, la generación solar total en Estados Unidos continúa en crecimiento y, en abril, superó la generación de energía a partir del carbón, según datos de la EIA.
Aparte del beneficio individual, la creciente acumulación de baterías en los hogares comienza a tener un impacto colectivo significativo. Los operadores de la red eléctrica pueden coordinar miles de baterías residenciales para gestionar picos de demanda, un concepto conocido como «plantas de energía virtuales»: una red de baterías distribuidas en hogares que funciona como una central eléctrica. Según Yale E360, la capacidad de baterías hogareñas integradas en estos esquemas creció un 153 por ciento en 2025. Una demostración realizada en julio de ese año evidenció que 100.000 baterías domésticas pueden generar más energía que una gran planta de gas de respaldo.
Varias empresas han comenzado a construir negocios en torno a este modelo. La startup texana Base Power, ubicada en Austin, ofrece baterías con descuentos significativos y tarifas eléctricas reducidas a cambio de gestionar el conjunto de baterías instaladas como una planta virtual, según reportó Canary Media.
El siguiente paso es aún más ambicioso. El 24 de junio, las empresas Sunrun, Renew Home y Tesla anunciaron un acuerdo para combinar «cientos de miles de sistemas de baterías domésticas» en lo que definieron como «la mayor planta de energía distribuida del país». Según el comunicado de las compañías, este sistema podría proporcionar más de 16 gigavatios de potencia tanto a centros de datos de grandes empresas tecnológicas como a distribuidoras eléctricas.
La conexión con la inteligencia artificial es relevante: los centros de datos que alimentan herramientas de IA requieren grandes cantidades de energía, lo que presiona la red eléctrica. Algunas empresas ven en las baterías domésticas una fuente de suministro flexible para satisfacer esta creciente demanda. La startup SPAN, de San Francisco, va un paso más allá y propone instalar servidores de centros de datos directamente en viviendas de barrios residenciales, utilizando las baterías y paneles solares como respaldo energético, según reportó Ars Technica.
Con información de Montevideo Portal


