La inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser una herramienta experimental y se ha integrado en las decisiones cotidianas de las organizaciones. Sin embargo, el verdadero desafío no radica únicamente en incorporar tecnología, sino en transformar la manera de trabajar, liderar y construir la cultura empresarial.
Esta es una de las conclusiones más relevantes del informe Tendencias Globales de Capital Humano 2026, elaborado por Deloitte, que identifica oportunidades para que las organizaciones mejoren su competitividad mediante una mayor adaptabilidad, el rediseño del trabajo, el fortalecimiento de la confianza y una mejor integración entre las personas y la inteligencia artificial.
Según el estudio, el 60% de los directivos ya utiliza IA para la toma de decisiones, aunque solo el 5% considera que su organización gestiona adecuadamente esta tecnología. Además, un 65% de los encuestados entiende que la cultura organizacional deberá experimentar un cambio significativo debido al avance de la IA.
Lucía Muñoz, socia líder de Capital Humano de Deloitte S-Latam, afirmó que el desafío de las empresas es mucho más profundo que la gestión de procesos de transformación aislados. “El desafío ya no es gestionar un cambio puntual, sino desarrollar la capacidad de adaptarse de manera continua. En un contexto donde la tecnología, las prioridades del negocio y las expectativas de las personas cambian constantemente, la verdadera ventaja competitiva está en crear entornos de trabajo que ayuden a las personas a aprender, ajustar y evolucionar sin fricción constante”, indicó.
La investigación también revela que el 85% de los líderes considera crucial fortalecer la capacidad de adaptación de las organizaciones y sus equipos, aunque solo el 7% afirma estar liderando de manera que impulse efectivamente el crecimiento y la adaptación continua de las personas.
Otro hallazgo importante del informe es el vínculo entre la inteligencia artificial y el diseño del trabajo. Deloitte sostiene que las organizaciones que rediseñan procesos para potenciar la colaboración entre humanos y tecnología logran mejores resultados, aunque solo el 6% de los líderes afirma estar avanzando de manera efectiva en este aspecto.
Muñoz agregó que la incorporación de IA debe estar acompañada de una revisión profunda de las dinámicas laborales. “La adopción de inteligencia artificial por sí sola no garantiza mejores resultados. El valor aparece cuando las organizaciones se detienen a rediseñar el trabajo: qué decisiones toman las personas, cuáles apoya la tecnología y cómo se combinan ambas capacidades en el día a día. Sin ese diseño intencional, la IA puede acelerar procesos, pero no necesariamente mejorar la experiencia ni el impacto del trabajo”, afirmó.
El estudio también advierte sobre una creciente brecha entre las estructuras organizacionales tradicionales y las necesidades actuales del mercado. Dos de cada tres ejecutivos del C-Suite consideran que áreas como recursos humanos, finanzas, tecnología y asuntos legales necesitan transformarse para responder con mayor rapidez y flexibilidad, aunque solo el 7% asegura estar avanzando hacia ese objetivo.
La consecuencia es una menor capacidad de colaboración entre áreas y una respuesta inadecuada a los cambios del mercado. De hecho, siete de cada diez líderes empresariales identifican la velocidad y la agilidad como su principal estrategia competitiva para los próximos tres años.
“Muchas organizaciones aún operan con estructuras y formas de trabajo pensadas para un contexto mucho más estable. Hoy, esa rigidez dificulta la colaboración, enlentece las decisiones y limita la capacidad de respuesta a las necesidades del negocio. El desafío para los líderes está en reorganizar cómo se accede a la experiencia y cómo se articulan las capacidades, pasando de modelos funcionales cerrados a formas de trabajo más integradas, orientadas a resultados y apoyadas por la tecnología”, concluyó Muñoz.
Entre las prácticas que distinguen a las organizaciones que lideran procesos de transformación, Deloitte destaca la incorporación de la adaptación dentro del flujo diario de trabajo, la generación de confianza en los resultados producidos por la IA y el tratamiento de la cultura organizacional como una infraestructura clave para acompañar la transformación tecnológica.
El informe concluye que, en un contexto de cambios permanentes, la capacidad de combinar tecnología, confianza y desarrollo humano será uno de los factores decisivos para construir ventajas competitivas sostenibles.
Con información de Montevideo Portal


