La Fiscalía italiana dio por cerrada la polémica surgida en torno al indulto concedido a Nicole Minetti, excolaboradora de Silvio Berlusconi y actual pareja de Giuseppe Cipriani, beneficio que le permitió acceder a una medida de gracia vinculada al cuidado de su hijo adoptivo uruguayo. Este miércoles, las autoridades confirmaron que no se detectaron irregularidades en el procedimiento.
De acuerdo con la Fiscalía General de Milán, no existen “denuncias penales, procedimientos judiciales pendientes ni investigaciones de ningún tipo en Uruguay o España” relacionadas con Minetti, descartando así versiones que habían circulado en distintos medios de comunicación italianos.
La controversia se originó el pasado 11 de abril, cuando el presidente de Italia, Sergio Mattarella, otorgó el indulto a Minetti, una figura que estuvo involucrada en varios de los escándalos más resonantes que rodearon al ex primer ministro Silvio Berlusconi, fallecido en junio de 2023.
Minetti había sido condenada en 2019 a dos años y diez meses de prisión por inducción a la prostitución en las conocidas fiestas organizadas por Berlusconi. Más adelante, en 2021, recibió una segunda condena de un año y un mes por malversación de fondos durante su etapa como dirigente política.
La concesión del indulto se sustentó en la necesidad de atender a un menor de edad con problemas de salud. Sin embargo, el diario Il Fatto Quotidiano publicó una investigación en la que sugería que Minetti habría adoptado a un niño uruguayo nacido en 2017, huérfano y con afecciones médicas, con el objetivo de obtener el beneficio presidencial.
A raíz de esas acusaciones, la Fiscalía decidió examinar toda la documentación vinculada al caso. Paralelamente, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, respaldó públicamente la actuación del ministro de Justicia, Carlo Nordio, responsable de analizar las solicitudes de indulto que posteriormente son elevadas al presidente de la República.
Por su parte, Minetti rechazó las acusaciones y aseguró que las afirmaciones difundidas por el periódico eran “gravemente lesivas” de su imagen y completamente “carentes de fundamento”.
La repercusión del caso también llegó a Uruguay. El Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU) resolvió iniciar una investigación administrativa sobre el proceso de adopción del menor. En ese contexto, el expresidente del organismo, Pablo Abdala, explicó que el trámite comenzó en 2018, durante la administración del Frente Amplio.
Según detalló Abdala, el año 2019 fue determinante para el desarrollo del proceso, ya que durante ese período se consolidaron vínculos afectivos muy fuertes entre el niño y la familia adoptante. Recordó que los futuros padres visitaban con frecuencia el hogar donde residía el menor y colaboraban con distintas actividades. Incluso se organizaron paseos y jornadas recreativas junto a educadores y funcionarios del INAU para que todos los niños del centro pudieran participar.
En 2020, la familia Cipriani solicitó autorización para que el niño pasara el verano con ellos. El INAU consideró que la petición era “muy prematura” y decidió rechazarla. Sin embargo, la familia recurrió a la Justicia y obtuvo un fallo favorable. El tribunal autorizó la convivencia temporal y dispuso que el instituto realizara un seguimiento permanente de la situación.
Abdala señaló que la intensidad de los vínculos afectivos construidos entre el menor y la familia fue uno de los elementos que pesó en la decisión judicial. Los magistrados entendieron que esa alternativa representaba la mejor solución para el niño, especialmente considerando las dificultades que existían para que fuera adoptado por otro núcleo familiar debido a sus problemas de salud.
La adopción plena finalmente se concretó en 2023. Abdala recordó que para entonces el niño ya llamaba “mamá” y “papá” a Minetti y Cipriani. También relató que cuando debió regresar temporalmente al hogar infantil sufrió emocionalmente la separación y manifestó reiteradamente su deseo de volver con la familia que quería adoptarlo y que, a su vez, buscaba concretar legalmente ese vínculo.
El exjerarca sostuvo que, en situaciones de este tipo, resulta muy difícil interrumpir el proceso sin generar perjuicios emocionales para el menor. Asimismo, destacó que durante todas las etapas de la adopción los equipos técnicos del INAU realizaron las evaluaciones y los informes correspondientes.
Mientras tanto, una familia de Maldonado cuestionó públicamente el procedimiento y aseguró que había iniciado gestiones para adoptar al mismo niño antes que la familia Cipriani-Minetti. El caso adquirió especial notoriedad debido a que la situación del menor fue uno de los elementos centrales considerados para la concesión del indulto. Según la resolución citada por el diario español El Mundo, el niño posee “graves problemas de salud que requieren asistencia y cuidados en hospitales altamente especializados”.
A esto se sumó otro elemento. La madre biológica del menor figuró como desaparecida en un pedido de colaboración emitido por la Policía. Además, una familia de Pan de Azúcar afirmó que había comenzado trámites ante el INAU para adoptar al niño aproximadamente cinco años atrás y que incluso convivió con él durante un período en su hogar.
No obstante, de acuerdo con la información divulgada por Búsqueda, la sentencia judicial que habilitó la adopción establecía que el niño había sido “abandonado” y que sus familiares biológicos no habían procurado localizarlo ni se habían presentado ante el INAU para conocer su situación. Tras un “extenso análisis del expediente”, el organismo concluyó que se cumplían “todos los requisitos” legales y técnicos necesarios para que la familia italiana pudiera concretar la adopción.
Con información de Montevideo Portal


