Una vez más, el 20 de mayo se convierte en una fecha significativa para recordar los derechos humanos y la memoria histórica en Uruguay. La Marcha del Silencio se llevó a cabo con la participación activa de diversos actores políticos y sociales, quienes enfatizaron la importancia de esta conmemoración.
Los participantes destacaron que esta jornada no solo es un “recordatorio” de los crímenes del pasado, sino también una oportunidad para exigir al gobierno acciones que sean “constantes” en la defensa de los derechos humanos. La fecha se convierte en un símbolo de lucha y resistencia, donde se busca que las heridas del pasado no se repitan en el presente.
Desde hace años, cada 20 de mayo, miles de personas se movilizan para honrar la memoria de aquellos que sufrieron durante la dictadura. En esta ocasión, los oradores hicieron hincapié en la responsabilidad del Estado para garantizar que se cumplan los derechos de todos los ciudadanos. “No podemos permitir que la historia se repita. Necesitamos un compromiso firme de las autoridades”, expresaron algunos de los asistentes.
Además, se enfatizó la necesidad de políticas públicas que promuevan la verdad y la justicia, con el fin de construir una sociedad más equitativa y respetuosa de los derechos humanos. Las voces de los presentes resonaron en el centro de la ciudad, haciendo eco de un mensaje claro: la memoria debe seguir viva y ser un pilar en la construcción del futuro.
La Marcha del Silencio es un evento que trasciende generaciones, uniendo a personas de diferentes edades y contextos, todos con un mismo objetivo: la búsqueda de justicia y la promoción de una cultura de paz. Este año, la convocatoria fue más fuerte que nunca, reflejando la necesidad de un compromiso renovado por parte de la sociedad y el gobierno en la defensa de los derechos humanos.
Así, el 20 de mayo se reafirma como un día de reflexión, acción y esperanza, donde se recuerda que la lucha por la verdad y la justicia nunca debe cesar.
Con información de Montevideo Portal

