La televisión abierta en Uruguay está a punto de vivir un momento trascendental. El gobierno tiene planeado anunciar, una vez concluido el Mundial de Fútbol 2026, la fecha definitiva para el apagón analógico: un proceso que pondrá fin a las transmisiones tradicionales y dejará como único sistema de emisión a la televisión digital terrestre.
Esta medida llega tras años de postergaciones. En un principio, un decreto aprobado durante la presidencia de José Mujica había fijado el 21 de noviembre de 2015 como la fecha para llevar a cabo esta transición. Sin embargo, diversas dificultades regulatorias y procesos judiciales impidieron que se implementara el cambio en ese momento.
Posteriormente, durante el gobierno de Tabaré Vázquez, se aprobó una nueva normativa destinada a reorganizar el uso de las frecuencias, que eliminó aquella fecha sin establecer un nuevo plazo para completar la migración tecnológica.
En la actualidad, las autoridades nacionales han decidido retomar el proceso y avanzar hacia el cierre definitivo de las emisiones analógicas, una transformación que comenzó en 2012 con la adopción del estándar ISDB-T para la televisión digital terrestre.
Esta medida fue confirmada por Pablo Siris, director nacional de Telecomunicaciones, en una conversación con el periódico El Observador.
Los principales perjudicados serán aquellos que aún utilizan televisores antiguos que no cuentan con sintonizador digital incorporado. Una vez que se concrete el apagón analógico, estos equipos dejarán de recibir la señal abierta de televisión, tal como sucede actualmente. Sin embargo, los aparatos podrán seguir utilizándose al instalar un decodificador digital externo que adapte la señal para que pueda ser visualizada en televisores más antiguos.
Por otro lado, los televisores modernos con recepción digital terrestre seguirán funcionando sin problemas y no requerirán ningún dispositivo adicional.
La televisión digital ofrece varias ventajas en comparación con el sistema analógico. Entre ellas, se destacan la mejor calidad de imagen y sonido, la posibilidad de transmitir contenidos en alta definición y un uso más eficiente del espectro radioeléctrico.
Además, permite una recepción más estable de las señales de televisión abierta y amplía las posibilidades tecnológicas para futuras mejoras en el servicio.
Mientras se espera el anuncio oficial, el gobierno deberá definir el cronograma de implementación y las medidas de adaptación para los hogares que aún no cuentan con equipamiento compatible. Este cambio marcará el final de una tecnología que ha acompañado a varias generaciones de uruguayos durante décadas.
Con información de Montevideo Portal

