Los 100 años del Maestro Ricardo Leonel Figueredo… nuestro “Maestro Chino”

Referente de la cultura nacional a partir de una tarea constante y rica en varias vertientes. Fue en su larga vida un hombre multifacético, abarcador de múltiples actividades – más allá de ser maestro y profesor de enseñanza media- que pueden ir desde gestor cultural , hasta canaricultor, pasando por artista plástico y fundador de entidades deportivas del medio.

Fuente de consulta de varias generaciones de pandeazuquenses quién fue y sigue siendo conocido como “Maestro Chino”, se destacó, también, como si fuera poco, por su paciente tarea como investigador de nuestra raza indígena y profundo conocedor de la historia regional.

Para quienes tuvieron el privilegio de asistir a las últimas décadas a sus conferencias y charlas, sin duda ha sido una experiencia intransferible oírle, ya que si bien su trayectoria como cuentista y poeta ha merecido figurar en antologías nacionales, es un estupendo narrador oral.

Por ejemplo, y para ilustrar al lector, en el salón de actos de la Casa de la Cultura de Pan de Azúcar y en una disertación que tituló “El Pan de Azúcar de mi niñez”, al comienzo dijo:

Yo nací en Pan de Azúcar. Aparecí en las manos de doña Juana Sandú, más precisamente en la calle Francisco Bonilla, cuando mi madre aún no había cumplido los 18 años. Fui aventurero a los siete meses saliendo al patio una noche de verano y gatear unos siete u ocho metros hasta llegar donde cenaban. Había nacido con el signo de Géminis y un sobrenombre desde la cuna, tal vez lo aindiado o en homenaje a una de las abuelas que le decían “China”

Su vasta bibliografía no se agota en esta breve reseña que incluimos en este aparte: “Varal tendido” (1961); “Boca de barra” (1963); “Tres tiempos” (1990) compartida con los también narradores Domingo Piegas Oliú y Haroldo Pí; “Del otro lado del olvido” (1996); “La tercer orilla del río” (1997). En septiembre de 2013 editó Vientos del Sur, su último libro de cuentos,  ganador de los Fondos ProCultura de Maldonado. Además, integró la selección del libro Palabras Entre la Sierras y el Mar, los poetas de Maldonado (2013), selección de poetas Alfredo Ma. Villegas Oromí, editado por Botella al Mar y también ganador de los Fondos ProCultura.

Su obra figura en las antologías “Nuevos valores de la literatura rioplatense” y “Antología poema para nosotros”.

Colaboró con artículos de El Canario Uruguayo; El Canario Argentino; Trino y Colores de Udine, Italia; y en el desaparecido matutino El Día, en su suplemento cultural de los domingos Color sepia, junto a destacados colaboradores, entre otros, el historiador Eduardo Martínez Rovira.

El “Chino” Figueredo era un notable autor de memorables crónicas costumbristas que es la historia escrita de nuestra comarca. Recordamos un fragmento de Réquiem para Olga Ojeda para ilustrar menor lo que queremos decir cuándo va al rescate de personales pueblerinos:

“No era casada, pero maridos nunca le faltaron, ni rancho para aposentarse, ni compañeros para divertirse. Esta María Ojeda que nadie conocía por su nombre y si por su sobrenombre “La Polla”, nada más que en las ventanillas de la caja donde se paga a los pensionistas o en las elecciones, cuando el voto iguala a todos. Tú la conociste tanto como yo, uno de los últimos personajes populares de Pan de Azúcar, cuando el pueblo era más pequeño y todos conocidos, porque ahora nos estamos estirando como un chicle y ya nos miramos como extraños… Yo estaba en “La Vieja Bodega” cuando pasó el entierro. No iba nadie, Piringo, que la había pintado hacía un tiempo, dejó los pinceles y fue a acompañarla. Era una tarde fea, donde el sol parecía estar enfermo”.

Es ineludible en este corto espacio ocuparse del Ricardo Leonel Figueredo poeta. Para no hablar más nosotros, dejamos hacerlo a través de este fragmento de Romances a la fundación de Pan de Azúcar:

Mil ochocientos setenta
Y cuatro. Sus compañeros
Son: Don Francisco Bonilla,
Enrique Brun y Don Pedro
Alfonso, Miguel Alzuri…
Se está incendiando el lucero,
Y candiles temblorosos
Arden en cansancio y sueño.
También Felipe Pagani
Y Andrés Vázquez. Todos ellos
Enraizarán en espigas
Materializados anhelos.
La luna escarda las nubes,
Abriendo grietas, un perro
Se apuntala en un ladrido.
Canta el arroyo contento
Pan de Azúcar naciente
Se adormila entre los cerros.

Fundador y presidente de Honor de la Comisión de Cultura de Pan de Azúcar; impulsor del taller de artes plásticas La Vieja Bodega; cantor de boleros en su juventud en San José; comerciante; director de la Casa de la Cultura Álvaro Figueredo; fue galardonado en varios  e importantes concursos literarios y como canaricultor.

La Biblioteca Municipal de Pan de Azúcar lleva su nombre en mérito a sus relevantes condiciones que han hecho conocer precisamente a esa comunidad a nivel nacional e internacional.

Conocedor profundo de cada rincón de ese “pago chico” y de la naturaleza humana, amó a estos verdes y a estos azules a los que ya está integrado para siempre. Nadie como el “Chino” Figueredo podía hablar con más propiedad de Pan de Azúcar y su historia, de su gente y de su paisaje-prolongación se podría decir- de su propio destino.

Y fue un jueves 6 de Febrero de 2014 que muere a los 95 años de edad, Ricardo Leonel Figueredo.

Ocurrió en “su” Pan de Azúcar y fue un suceso de hondo contenido emocional, más allá  que “el maestro chino” sufría de nanas varias desde años atrás. Su velatorio y la inhumación de sus restos mortales registró un marco de dolor colectivo ante la desaparición física de este referente de la cultura local, departamental y nacional.

Y fue éste 7 de Junio de 2018, ocasión en que el Maestro cumpliría 100 años de su nacimiento, que familiares, amigos y allegados se reunieron en la Casa de la Cultura para homenajearlo, previamente el descubrimiento de una placa conmemorativa en su última morada, en el Cementerio de Pan de Azúcar.

Y es en ese sentido que Pan de Azúcar Web, se dio a la tarea de realizar este pequeño vídeo homenaje, recopilando a lo largo de él, todo lo que sentimos, recordamos y vivimos al respecto de éste personaje tan importante para nuestra ciudad, que siempre se quedará con gusto a poco, en una vida tan intensa como la del Chino Figueredo.

MIRA A CONTINUACIÓN EL VÍDEO

A su vez, recopilaremos otro material con la ceremonia realizada en Casa de la Cultura Álvaro Figueredo, ya que allí, se recordaron todas aquellas cosas que hacían al Maestro Chino, ese ser irrepetible que fue, pero preferimos hacerlo en un posterior vídeo especialmente dedicado a ello.

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